Serpientes acuáticas I Klimt
jueves, 21 de julio de 2011
La Balsa de La Medusa
Fue necesaria una última pizca de tristeza para que se derramase el vaso de las lágrimas y que un torrente de infelicidad, hasta entonces sólo intuido, se desbordase arrasando y limpiando todo a su paso. Entonces pudo salir a flote la vida que permanecía oculta, anegada por lágrimas enquistadas, sucias, viscosas como sangre muerta... frías. Y en ese momento, en mitad de la inundación, ansió aferrarse a cualquier cosa que le ayudase a flotar, ese fue el preciso instante en que resucitó.
lunes, 17 de mayo de 2010
Corazón patata
Mi corazón patata y yo buscamos a alguien que quiera vivir a medio camino entre el País de las Maravillas y Nunca Jamás, cerca del lugar que hay al otro lado del espejo.
Alguien con chispas en los ojos y magia en la boca, que sepa leer las nubes y oler el mar.
Alguien que suba a los tejados de mi mano, que invente historias y navegue en las miradas.
Alguien capaz de viajar con palabras, vivir en sueños y creer en las sirenas.
Alguien que entienda que mi corazón patata y yo si no tenemos poesía sin versos ni rima nos ahogamos
sábado, 10 de abril de 2010
Santiago pintada en blanco y negro
Atardece y las nubes lo pintan todo de blanco y negro en Santiago. Los árboles, aprovechando la luz extraña y húmeda, se disfrazan de tenebrosos para la foto.
miércoles, 17 de febrero de 2010
A través del hielo
Todo está más muerto a través del hielo. Es una muerte más inmóvil que la propia muerte, más perturbadora aún por su frescura. Es un deternerse el tiempo en una inmovilidad que atrapa las cosas en una vida eternamente muerta. El hielo es tan frágil que se puede deshacer con un soplo cálido, sin que podamos con ese mismo aliento resucitar lo que el hielo custodia en su seno, tan hermoso, tan ligero, tan delicado y tan destructor al mismo tiempo.
La hoja llegó al agua ya muerta y el hielo la conservó hasta que le pasó el testigo a la Fotografía, que también sabe mucho de congelar el tiempo.
jueves, 14 de enero de 2010
Si tienes la llave...
Cobarde, encerré mi corazón tras una puerta tan cerrada que con el tiempo casi se convirtió en olvido
A veces, escucho su latido, lejano y persistente y tapo mis oídos con las manos para no saber
Porque tengo miedo de que aún funcione...
Y aún así, por si algún día quieres comprobarlo, te dejé la llave escondida en una mirada
viernes, 18 de diciembre de 2009
¿Dónde está Ofelia?
No pude encontrarla porque unas manos piadosas la habían arrancado del lecho en el que Millais la condenó a descansar tanto tiempo atrás.
*La foto la hice en el Pazo de Tambre, en Outes (Coruña), un lugar lleno de magia
viernes, 4 de diciembre de 2009
viernes, 25 de septiembre de 2009
Todos tenemos sombra
jueves, 17 de septiembre de 2009
La máquina de hacer nubes
martes, 14 de julio de 2009
¿Árboles o algo más?
lunes, 15 de junio de 2009
Mundos mágicos
Casi 600 años tiene el castaño, los mismos que el Gigante que se sienta en sus ramas y lo cuida
martes, 26 de mayo de 2009
Pies y arena
Ayer me di cuenta de que una de las razones por las que quiero a mis pies es que me permiten experimentar el placer de pisar la arena de la playa (Y otras tantas cosas agradables).
Siempre lo he sabido, pero nunca había expresado el concepto.
A veces, ser conscientes del placer que nos produce hacer algo intensifica su disfrute, aunque se nos olvide con facilidad pensar en cosas tan cotidianas como caminar.
Es lo que tienen las conversaciones con personas interesantes, que fomentan el pensamiento. Da gusto encontrar gente que comparte el vicio de divagar.
viernes, 17 de abril de 2009
La curiosidad no mató al lagarto
martes, 24 de febrero de 2009
Si Velázquez resucitara...
miércoles, 21 de enero de 2009
"Detritus" o "Arqueología urbana"


Luego están también esos lugares donde, como serpientes que cambian la piel, dejamos todo aquello que nos sobra y que llamamos vertederos, cada vez mayores, hasta el punto de convertirse para algunos que no tienen nada en verdaderos supermercados donde la lista de la compra se olvida para dejar las adquisiciones al azar.
Es difícil imaginar belleza en estos paisajes, en estos restos de vida abandonados a su suerte, pero el ojo experto del artista logra individualizar en cada uno de estos deshechos otro tipo de interés, aquel que una vez situados en el contexto apropiado hace que conecte directamente con el alma del espectador que lo hace suyo con su mirada.
Esta obra es parte integrante de la serie “Arqueología Urbana” en la que José Carlos Guerra hace el papel de demiurgo creador, tomando de su reposo esos objetos para convertirlos en arte. Les crea un espacio propio en el que destacar, casi futurista, con sus pinceladas cargadas de textura, con su habilidad para jugar con los colores con los que representa la decadencia, la herrumbre, manejando con maestría los naranjas oxidados, los grises, en definitiva, una paleta sobria pero terriblemente expresionista que recrea las tonalidades del vertedero, de la melancolía de los objetos olvidados, de los recuerdos añejos.
Al pasar los ojos por delante del cuadro, la estudiada composición nos lleva directamente a la lata que, torturada por mil avatares, yace en medio de su propia degeneración, enredada en cuerdas, reventada por el paso de mil vehículos, quien sabe si quemada, rodeada de lo que imaginamos asfalto, tierra, restos de telas, lo demás lo tiene que poner la imaginación del observador, porque he ahí donde está la mágica atracción del Expresionismo abstracto, en la transmisión de sentimientos. El artista no busca representar la realidad, va mucho más allá, persigue con ahínco el provocar un revuelo en el alma del espectador que mira una y otra vez la obra, la observa, se recrea, se apodera de cada recoveco y cada detalle mirada tras mirada y cuando se quiere dar cuenta ya siente una irrefrenable atracción por ella. La lata deja de ser una lata cualquiera para ser la lata que nosotros mismos hemos pateado miles de veces al pasar por un camino, esa lata con la cual jugamos hace años, esa lata que hicimos mal en tirar por la ventanilla durante un viaje, esa lata en la que guardamos un grillo, esa lata, en fin, que ha sido milagrosamente rescatada para traer con ella todos esos recuerdos.
Es una realidad que este tipo de arte a menudo se hace árido para ojos no acostumbrados pero yo invito a esos ojos incrédulos a mirarlo con detenimiento, dejando libre el pensamiento porque cuando se rompe la barrera y se mira con ojos no condicionados se descubre su esencia y se aprende a amarlo. Es más, cuando se llega a este punto se entiende su dificultad porque difícil es, sin duda, tener la sutileza y la sensibilidad suficientes para tocar con precisión las cuerdas que hacen vibrar el alma simplemente observando un lienzo.
El artista con esta serie se convierte casi en un arqueólogo urbano, uno de esos estudiosos que investigan el comportamiento de los habitantes de la ciudad a través de sus desperdicios. La basura define a su creador más que ninguna otra cosa y eso lo saben bien estos profesionales con alma de sociólogos. La basura no engaña, está desprovista de los artificios con los que cotidianamente creamos nuestros propios personajes. La basura es el reflejo de la sociedad desnuda de toda apariencia superficial, una especie de realidad descarnada de nuestra vida, un reflejo fiel de lo que somos, de lo que fuimos.
Mar Goizueta
jueves, 11 de septiembre de 2008
Mirando el suelo y el cielo
Sonaban los tacones sobre el paso de cebra y entonces se me ocurrió mirar para arriba.
Porque mirar el suelo y el cielo al mismo tiempo son incompatibles
Y casi siempre elegimos lo primero
Pero Madrid es mucho más bonito si miramos sus tejados
Sobre todo cuando hay nubes barrocas y amenaza tormenta
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Los mundos escondidos
Hay mil formas de ver el mundo según la naturaleza de los ojos que lo miran, nosotros lo vemos en color, hay animales que lo ven en blanco y negro y hasta los hay que ven la temperatura. He descubierto que a través de la cámara del móvil puedo ver mundos distintos que mis humanos ojos no me dejan ver sin utilizar artilugios. Existe un mundo en negativo, un mundo azul, un mundo naranja, un mundo verde y más mundos, que yo hasta ahora no conocía. Como mucho sabía del mundo sepia y del mundo en blanco y negro.
El día que hice esta foto estrenaba móvil y acababa de comprobar que oculto tras la capa de recién estrenados colores del amanecer había escondido un paisaje algo siniestro, extraño, onírico. En parte me gustó, quizás porque a esas horas yo estaba medio dormida tras una larga noche camino de Galicia y las imágenes de los sueños no me eran ajenas en ese estado.
Desde ese día me gusta mirar la vida de otras formas
jueves, 17 de julio de 2008
Dicen que al final de un túnel siempre hay una luz
jueves, 26 de junio de 2008
Lo importante es caminar
miércoles, 25 de junio de 2008
Yo y los personajes literarios
Cuando leo, a veces, me siento como los personajes, pero no me pasa siempre, sólo algunos autores tienen la capacidad de alterar mi estado de ánimo
Si leo a Bukowski, Kerouac o similares siento que me podría llamar Mary Lou, llevar los labios muy rojos, los tacones muy altos y ser un poco tonta y casquivana
Si leo a Miller o a Anaïs Nin, me vuelvo un tanto depravada
Si leo a Isabel Allende, me imagino rodeada de fantasmas y algo transparente
Si leo a Poe soy retorcida, oscura y densa como las noches de tormenta
Si leo a Anne Rice me convierto en vampira siniestra
Si leo literatura japonesa me vuelvo violenta
Y así sucesivamente... Ahora leo a Lawrence Durrell y me siento decadente, hedonista, perezosa...