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viernes, 25 de abril de 2008

Jano reencarnado

Hace muchísimo tiempo, en una época perdida entre la Historia y la Mitología, una bella ninfa llamada Creusa tuvo un hijo con el dios Apolo. Este niño creció en Delfos, alejado de ella y de su nuevo marido, Xifeo, un mortal que, al no poder darle hijos, desesperado, acudió al Oráculo a pedir consejo y allí le fue recomendado secuestrar al primer niño que se cruzase con él al día siguiente. Teniendo en cuenta que el Oráculo se encontraba en Delfos y que las leyendas siempre tienen mucho que ver con los caprichos del destino, no es de extrañar que el niño en cuestión fuese Jano, el hijo oculto de Creusa.

El niño creció y se convirtió en un feroz guerrero que condujo a una colonia etrusca hasta una colina del Lacio, donde fundó un reino. Hasta sus dominios llegó un día Saturno, que había sido expulsado de su trono por su hijo Júpiter y fue acogido y asociado al reinado de Jano. En agradecimiento, le transformó en dios y le concedió una serie de dones, el principal de ellos el de conocer el pasado y el futuro al mismo tiempo, lo que le permitía tomar decisiones justas. Se le atribuyen muchas más características, todas relacionadas con la capacidad de mirar a dos lugares al mismo tiempo o con su dualidad, entre ellas la de cerrar y abrir las cosas con su simple voluntad o controlar el equilibrio del Cosmos. Su bifrontismo hace que pueda mirar a dos sitios a la vez y de esa manera vigilar el solsticio de verano (relacionado con la llegada de las almas a la Tierra a través de los nacimientos) y el solsticio de invierno (que tiene que ver con el viaje de las almas de los muertos). Se convirtió en dios de la Arquitectura y de la Astronomía y durante las guerras las puertas de su templo permanecían abiertas como plegaría para que Jano volviese a restablecer la paz.

Os preguntaréis a qué viene este texto sobre el dios Jano. Pues hay una razón, he visto por ahí que el pasado 11 de marzo en un pueblo a 50 kilómetros de Nueva Delhi llamado Gautam Buddha nagar, nació una niña con dos caras y mi imaginación, que es grande, me llevó a pensar en Jano y en que una vez más la realidad supera a la ficción.


Dicen que ha habido más casos de niños nacidos con dos caras, es una enfermedad que tiene un nombre, diprosopia, y que los que la padecen no suelen vivir mucho. Algunos casos menos marcados han sido operados, pocos con éxito.

Pero esta niña, llamada Lali y a la que en su aldea tienen por reencarnación de la diosa hindú Durga (no entiendo el motivo, porque, por lo que yo he visto, nada tiene que ver con sus representaciones), tiene más de un mes y me da por pensar que a lo mejor esta vez Jano está consiguiendo volver a la Tierra y mejor le dejamos, que no nos viene mal un dios pacificador

jueves, 3 de enero de 2008

Cuando la realidad supera a la ficción: Papá Pitufo deja de ser un dibujo animado



Parece ser que Papá Pitufo ha sido visto en EEUU oculto bajo la identidad de Paul Karason, de 57 años y hasta hace no mucho ciudadano de Oregón.


No sabemos como ha conseguido saltar del papel a la realidad, pero sí sabemos que tiene una coartada bien tramada para apoyar su nueva identidad y distraernos de la verdad ya que, al parecer, no debe querer que la fama conseguida a lo largo de años de historietas influya en su vida de ciudadano anónimo. Ante la sorpresa que produce el color intensamente azul de su piel explica que hace unos catorce años, y a consecuencia de ciertos problemas dérmicos, le fue recetado un medicamento con extracto de plata y él, al ver que no le hacía mucho efecto, decidió aplicárselo directamente sobre la piel en lugar de tomarlo por vía oral, que era lo que le habían indicado. Desde entonces, su piel clara y pecosa comenzó a volverse poco a poco cada vez más azul. Dice que el cambio fue tan gradual que ni él ni sus amigos se dieron cuenta.


Y digo yo ¿Cómo no te vas a dar cuenta de que te estás poniendo azul? Eso me hace sospechar aún más de su coartada y más si tenemos en cuenta que para evitar las afiladas lenguas de sus vecinos de Oregón, se ha trasladado a vivir a una localidad de California llamada Madera (Suena a bosque ¿No?) Habrá que observar si su casa tiene forma de seta o si teme a los gatos.


En fin, una vez más la realidad supera a la ficción.






lunes, 26 de noviembre de 2007

Cuando la realidad supera a la ficción: El extraño caso del "Hombre árbol"

Hace unos dias estaba viendo la TV y aparecieron unas imágenes que me llevaron a pensar que a veces la realidad es más increíble que cualquier cosa inventada, por ello voy a inaugurar una nueva sección en este blog titulada "Cuando la realidad supera a la ficción".

El reportaje que estaba viendo trataba de un hombre indonesio que tenía una rarísima enfermedad que consistía en unas verrugas que iban recubriendo su cuerpo, dándole el aspecto de un árbol. Os pongo un vídeo para que lo veáis porque es muy llamativo y simplemente describiéndolo no da idea de como es en realidad



Ahora que lo habéis visto, entenderéis mis palabras y la conmoción que sufrí al darme cuenta de que los Ents, esos seres mitad hombre, mitad árbol, que se dedicaban a pastorear a los árboles en "El Señor de los Anillos", de repente parecían cobrar consistencia real.

Y todo esto me lleva a considerar algo que más de una vez me he planteado (como historiadora, supongo que tengo tendencia a pensar en estas cosas), que las mitologías y cuentos con raíces en la Antigüedad, que se han conservado a lo largo de siglos e incluso milenios, en ocasiones pueden tener una base en la realidad. Ya sé que los "Ents" los inventó Tolkien, pero también es verdad que Tolkien, erudito de las lenguas muertas y las mitologías nórdicas, toma elementos de dichas mitologías para la creación de casi toda su obra. Yo de mitologías del Norte no sé demasiado, lo justo para saber de la existencia en ellas de anillos, enanos, elfos y demás y de la muchísima importancia que daban los Celtas a los árboles, por ejemplo y, uniendo algunos de estos escasos conocimientos que tengo, me resulta fácil llegar a la conclusión de que, seguramente, ya había menciones a algún tipo de hombre árbol en las leyendas antiguas de ciertos pueblos, que siempre andan cargadas de verdades disfrazadas de cuento. Miraré algún libro de estos temas, que me resultan muy interesantes.

Imaginemos por un momento que pertenecemos a una época muy muy lejana, por ejemplo al 2500 a. C. y que nos encontramos por un bosque a un hombre con este aspecto ¿Qué pensaríamos? Ahí lo dejo....